jueves, 30 de octubre de 2014

CÚAL ES LA FUERZA UNIVERSAL MAS PODEROSA QUE EXISTE: EL AMOR


El amor es luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras.



"El amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela, desvela. Por amor se vive y se muere.El amor es Dios, y Dios es amor. Y nos da miedo, ya que es la única energía que el ser humano no ha aprendido a manejar ."

Albert Einsten

martes, 28 de octubre de 2014

BIENAVENTURANZAS DEL PEREGRINO

Querid@s Compañeros de Camino..... os mando algunas de las BIENAVENTURANZAS que estan expuestas en el museo del monasterio de Poio y que creo que son muy interesantes de reflexionar:

BIENAVENTURANZAS DEL PEREGRINO

1 Bienaventurado eres, peregrino, si descubres que el camino te abre los ojos a lo que no se ve.

2 Bienaventurado eres, peregrino, si lo que más te preocupa no es llegar, sino llegar con los otros.

3 Bienaventurado eres, peregrino, cuando contemplas el camino y lo descubres lleno de nombres y de amaneceres.

4 Bienaventurado eres, peregrino, porque has descubierto que el autentico camino comienza cuando se acaba.

5 Bienaventurado eres, peregrino, si tu mochila se va vaciando de cosas y tú corazon no sabe dónde colgar tantas emociones.

6 Bienaventurado eres, peregrino, si descubres que un paso atrás para ayudar a otro vale más que cien hacia adelante sin mirar a tu lado.

7 Bienaventurado eres, peregrino, cuando te faltan palabras para agradecer todo lo que te sorprende en cada recodo del camino.

8 Bienaventurado eres, peregrino, si buscas la verdad y haces de tu camino una vida y de tu vida un camino, en busca de quien es el Camino, la Verdad, y la Vida.

9 Bienaventurado eres, peregrino, si en el camino te encuentras contigo mismo y te regalas un tiempo sin prisas para no descuidar la imagen de tu corazòn.

10Bienaventurado eres, peregrino, si descubres que el camino tiene mucho de silencio; y el silencio de oración; y la oración; de encuentro con el Padre que te espera.

Sin título1

BUEN CAMINO

Yoti Kaur (Concha)

HAY DOS PALABRAS QUE NO TIENEN SENTIDO

jueves, 16 de octubre de 2014

CUANDO AMANECEMOS......

amanecerPor fin comienzo a ver al sol salir, por fin el aire limpio empieza a rozar mi cara, por fin la luz vuelve a mi alma, por fin empiezo a sonreir.

Por fin soy dueña de mis miedos, por fin descubro lo bella que soy y lo mucho que me escondi por no quererme. Por fin me doy cuenta que la felicidad la creo yo y no depende de nada ni nadie.

Por fin acepto que tendré dias malos, pero que serán eso " mis dias malos " y me ayudaran a ver al sol, a sentir el aire, la luz en mi alma y la sonrisa en mi cara......

                                                        Sonia Fernández

jueves, 9 de octubre de 2014

La parábola del águila

[caption id="attachment_6628" align="aligncenter" width="613"]david topi La imagen de este artículo corresponde a un cuadro del artista Josep Cusó, titulado "El cuadro chakra", simboliza la rotura de bloqueos en una meditación del chakra corazón, el hombre está dormido hasta que le toca la luz y puede romper el bloqueo y ver la realidad que hay detrás.[/caption]

 

Las cosas siempre se ven mejor desde arriba, o desde fuera. De igual forma que no puedes solucionar un problema con la misma mentalidad y desde la misma posición en la que este ha sido creado, uno debe salir y ver las cosas desde otra perspectiva para poder cambiarlas. Y al igual que con los problemas de la vida, lo mismo sucede con nuestro crecimiento personal. Nunca podremos avanzar lo suficiente mientras no hagamos y ejecutemos cambios que nos hagan ver las cosas desde una nueva perspectiva, para poder elevarnos por encima de nuestras limitaciones y expandirnos para abarcar percepciones más amplias de lo que somos. Ese crecimiento personal pasa sin duda por reconocer nuestra verdadera esencia, porque no somos lo que nos han hecho creer, sino lo que queda cuando quitas lo que nos han hecho ponernos para pretender encajar en el mundo. El trabajo más duro del mundo es dejar de ser lo que nos han hecho ser, para ser lo que siempre fuimos. No somos una personalidad determinada, un nombre escogido al nacer, una profesión quizás equivocada o una ocupación impuesta por la sociedad. De hecho, si nos quitan todo eso, muchos de nosotros tendremos problemas para saber entonces que somos de verdad. Pero, lo que somos de verdad, es lo que queda cuando quitas todo eso, porque es el único momento en el que te sientes libre para abrir tus alas y, como dice James Aggrey en la parábola que os pongo a continuación, te das cuenta que siempre fuiste águila cuando te hicieron creer que eras pollo:

PARABOLA DEL AGUILA (de James Aggrey)

Erase una vez un hombre que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho. Se lo llevó a su casa y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a conducirse como estos. Un día un naturalista que pasaba por allí, le pregunto al propietario por qué razón un águila, el rey de las aves y los pájaros, tenía que permanecer encerrado en el corral con los pollos.

- Como le he dado la misma comida que a los pollos, y le he enseñado a ser como un pollo, nunca ha aprendido a volar, respondió el propietario; se conduce como los pollos y por tanto no es un águila.

-Sin embargo, insistió el naturalista, tiene corazón de águila, y con toda seguridad se le puede enseñar a volar.

Después de discutir un poco más, los dos hombres convinieron en averiguar si era posible que el águila volara. El naturalista le cogió en sus brazos, suavemente y le dijo “Tú perteneces al cielo no a la tierra, abre las alas y vuela”. El águila sin embargo estaba confusa: no sabía qué era y al ver a los pollos comiendo, saltó y se reunió con ellos de nuevo.

Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó el águila al tejado de la casa y la animó diciéndole: “Eres una águila, abre las alas y vuela”; pero el águila tenía miedo del mundo desconocido y saltó otra vez en busca de la comida de los pollos.El naturalista se levantó temprano al tercer día, sacó el águila del corral y lo llevó a una montaña. Una vez allí, alzó al rey de las aves y lo animó diciéndole “Eres una águila y perteneces tanto al cielo como a la tierra. Ahora, abre las alas y vuela”.

El águila miró alrededor, hacía el corral y hacía arriba, al cielo. Pero siguió sin volar. Entonces el naturalista lo levantó directamente hacia el sol; el águila empezó a templar y abrió lentamente las alas y finalmente con un grito triunfante, voló alejándose hacia el cielo.

Es posible que el águila recuerde todavía a los pollos con nostalgia; hasta es posible que de cuando en cuando vuelva a visitar el corral. Que nadie sepa, el águila nunca ha vuelto a vivir vida de pollo. Siempre fue un águila, pese a que fue mantenida y domesticada como un pollo.

Cuando el hombre aun no era hombre, todos éramos águilas, conectados a la sabiduría inagotable del Ser del que provenimos, viviendo en comunión con todo lo que existía en el planeta y en el universo. Cuando el hombre empezó a ser hombre (lhumanu, tras las primeras manipulaciones genéticas), empezamos a ser pollos, se introdujo el componente de la mente predadora en cada uno de nosotros, se nos desconectó de aquello de donde veníamos, y se nos dio la realidad subjetiva en la que vivimos, encerrando al planeta y su satélite bajo el paraguas de la malla energética “de control” de la que ya hemos hablado tantas veces. Milenios pasaron, y el hombre vivió como pollo sin saber que era águila. Pero llego el naturalista (millones de ellos), y nos dijeron que empezáramos a volar. Nos dijeron que extendiéramos las alas, y empezamos a hacerlo. Extender las alas dolía mucho, porque estaban llenas de programas y miedos insertados a los pollos para mantenerlos en el corral, pero a pesar de que varias plumas caían con cada esfuerzo por extender las alas, millones de supuestos pollos empezaron a abrirlas dejando ir las caretas que se habían puesto para poder adaptarse a la vida en el corral. Cuando la careta iba cayendo, la mente predadora se hacia más débil, y el águila recordaba más ser águila de verdad.

Hace poco, en una meditación, aquellos que yo llamo mis guías me dijeron “pase lo que pase, no mires atrás, mantente firme y siempre ve hacia delante”. Todos somos águilas, y hay que volar. Por mucho que quieran mantenernos como pollos, no hay nada ya que nos pueda atar al gallinero.
Fuente: David Topí